domingo, 16 de septiembre de 2007

Yangshuo (3)

30-08-2007

Nuestro tercer y último día y Yangshuo. Sobre las 9:30 de la mañana subimos al autobús que nos llevaría a donde empezaba el rafting. En todo el vehículo sólo había tres personas occidentales, nosotros, así que todo el mundo estaba pendiente de los tres chicos con esos ojos tan grandes. Cuando subimos, se acabaron las plazas sentado, pero no hay problema, los siguientes en subir sacaron de la parte de detrás unos taburetes de unos 30 cm de altura y se fueron sentando en el pasillo. Como por la tarde íbamos a hacer el crucero en barco y las dos actividades se hacían en la misma zona, la idea es que después del rafting nos bajáramos del autobús en Xinping, donde nos esperaría alguien.
El trayecto en bus desde Yangshuo hasta el punto de partida del rafting fue poco menos que una odisea. Tras media hora llegamos a Xinping (a 24 Km de Yangshuo), y seguimos durante otra media hora por una carretera de tierra, con el autobús dando botes constantemente. Después de una hora aproximadamente, llegamos a la zona final del rafting. Allí dejamos nuestras cosas de valor y nuestro calzado en taquillas, y continuamos en chanclas. Como habíamos sido poco previsores, las tuvimos que comprar por 40 yuanes los tres pares. Tras esto, volvimos a subir a otro autobús, que nos llevaría a la zona inicial del rafting. Una vez allí, nos pusimos todo el equipo: chaleco, casco, rodilleras y coderas y fuimos subiendo a las barcas. Miguel y yo en una y Marce con un chino en la otra. Cuando estuvimos todos acomodados y en el agua, abrieron una compuerta y comenzamos a caer por un salto importante y a bajar por el río Estuvo bastante entretenido y, además, no había que remar, el río te llevaba rebotando de piedra en piedra, sólo había que agarrarse bien. Tras cuatro compuertas con sus correspondientes saltos y aproximadamente una hora, llegamos al final, completamente empapados. En aproximadamente una hora, todo el mundo había recuperado sus pertenencias. Me fijé en un chaval al que se le había quedado en las piernas la marca de la rodillera en forma de quemadura solar en el resto de la pierna. En ese momento me acordé de que no me había echado protección solar, así que yo tenía la pierna como él.



Tras recuperar nuestras cosas, nos dimos cuenta de que casi no teníamos dinero, así que decidimos volver a Yangshuo en vez de quedarnos en Xinping. Cuando íbamos a subir al autobús, una mujer nos señaló el vehículo y nos dijo “Xinping”, a lo que le respondí “no, Yangshuo”. Lo volvió a repetir, con la misma respuesta por mi parte, así que se fue con cara de enfado. Subimos al autobús y comenzamos el viaje de vuelta. Como no, en Xinping el conductor paró para dejarnos, nos estaba esperando una mujer. Cuando dijimos que queríamos volver a Yangshuo, puso mala cara e hizo una llamada con su móvil. Me pasó el móvil para que hablara con la lista del pueblo (la que habla inglés), y le expliqué la situación: no tenemos dinero, así que necesitamos ir al banco a cambiar. Le dije que por la tarde volveríamos para hacer el crucero. Devolví el móvil a su dueña, habló con la mujer con la que había hablado yo y puso mejor cara.
Continuamos nuestro viaje hasta Yangshuo, fuimos a nuestro hotel y preguntamos dónde podíamos cambiar dinero. Fuimos al banco de China (a cinco minutos escasos andando) e hicimos el cambio.
Ya con dinero en nuestros bolsillos, lo primero que hicimos fue volver al hotel a cambiarnos de ropa, todavía estábamos mojados. Después, fuimos a comer. Por cambiar un poco, fuimos a un italiano, donde comimos unas pizzas en el caso de Miguel y Marce, y unos burritos (típicos italianos) en mi caso.
A las 17:30 cogimos el autobús hacia Xinping. Esta vez era un autobús de línea lleno de gente, que nos costó 5.5 yuanes a cada uno. El viaje fue espectacular, gente sentada por todas partes, gente que se subía en marcha, uno que se subió con un ordenador (no un portátil, una CPU, monitor y teclado)…
El viaje duró una hora, tras lo cual, los que íbamos al crucero montamos en lo que llamaban “motubus” (un autobús muy pequeño) y fuimos hacia el río. Como es costumbre, tanto el autobús de línea como el motobus se pagaban aparte. Después de todo esto, por fin subimos al barco y dimos un paseo por el río de aproximadamente hora y media entre ida y vuelta, incluyendo una parada hacia la mitad del recorrido.

Después del viaje, sobre las 19:30 volvimos a coger el autobús de línea para volver a Yangshuo, una vez más lleno hasta la bandera. Nos fijamos en que el conductor daba unos buenos golpes a la palanca de cambio cada vez que cambiamos de marcha. También quitaba la marcha en las bajadas, algo muy común por allí, sólo que… una de las veces la marcha ya no volvió a entrar. Cuando el vehículo se paró, el conductor hizo una llamada y minutos después apareció otro autobús detrás, del que salió el “experto en mecánica”. Abrieron la taba del motor (que estaba dentro del autobús), echaron una ojeada, y el experto mecánico fue a su vehículo. Volvió con una llave, se asomó al motor, y se lió a dar ruidosos golpes. Sorprendentemente los golpes arreglaron la avería, y pudimos continuar nuestro viaje… hasta la siguiente bajada, cuando nuevamente la marcha no entró. Repetimos la operación, incluidos los golpes, y repetimos los resultados (funcionó hasta la siguiente bajada)… y así sucesivamente hasta que a la tercera nos cambiamos todos de autobús y por fin pudimos llegar a Yangshuo.
Nos dirigimos nuevamente al hotel y pedimos un taxi para que nos llevara al día siguiente al aeropuerto. Pagamos el taxi (200 yuanes) y fuimos a cenar nuevamente al mercadillo del día anterior. Una cosa que nos llamó la atención desde nuestra llegada a Yangshuo es que cuando vas a cualquier sitio a comer, no te ponen ningún tipo de plato o cuenco para echar la comida (sólo si pides arroz), y que el mantel es de plástico transparente muy fino. El primer día, estábamos comiendo pollo y como no sabíamos dónde dejar los huesos, pusimos encima del mantel una servilleta (trozo de papel higiénico) y ahí los dejamos. La gente nos miraba con cara de extrañeza… porque lo que es estila es echarlos en el mantel, pero sin utilizar para nada las manos… es decir… escupiéndolos. No hace falta decir que nos adaptamos perfectamente a las costumbres locales.



Después de cenar tomamos unas cervezas y nos fuimos a dormir, que al día siguiente tocaba madrugar.


31-08-2007

A las 7:30 nos esperaba el taxi para ir al aeropuerto de Guilin. El viaje duró 1:20 y no hubo ninguna incidencia (nada de collejas, ni siquiera adelantamientos dignos de mención). Algo antes de las 9 de la mañana estábamos facturando nuestras maletas.
El vuelo salió puntual a las 10:30, así que a las 12:15 ya estábamos aterrizando en Xi'an, donde estaba lloviendo.

1 comentario:

José Ramón Álvaro dijo...

¿Podríais decirme cuanto os costó el taxi desde yangshuo hasta el aeropuerto de Guilin? Nosotros estamos pensando coger uno para hacer el mismo recorrido pero no sabemos cuanto nos costará.